viernes, marzo 04, 2005

Tiempo extra

Disculpas a los jugadores del Zacatepec

Señores jugadores, la verdad es que estoy apenado por haberlos descubierto y decir que participan en el llano, que prefieren los centavos que ahí les dan y que ponen en riesgo su integridad física, porque he llegado a la conclusión de que ustedes tienen la razón, y es que se me olvida que quizá no entienden lo que significa portar una playera tan grande como es la del Zacatepec, porque, por su edad, seguramente ninguno de ustedes vio a este equipo enfrentar con éxito a los mejores del balompié nacional, por lo que seguramente les da lo mismo un uniforme que otro y no han visto lo que es que el estadio del ingenio vibre cuando cayó un gol en contra del América, el Guadalajara, Cruz Azul o Pumas, y, en cambio, en el llano, si lo viven.Discúlpenme, de verdad, no lo vuelvo a hacer sin antes pensar que ninguno de ustedes está a la altura de un Raúl Cárdenas de la Vega, quien, inclusive, en uno de los descensos, dejó a un lado los grandes contratos para quedarse con el equipo para regresarlo al máximo circuito; además, tampoco tomé en cuenta que quizá ustedes prefieran ser los reyes de aldea, porque ir más allá representa una responsabilidad mayor.Desde luego que será más sencillo vencer a un equipo que no entrena, cuyos jugadores sólo se reúnen para el partido, que encarar a una escuadra que está debidamente preparada y que cuenta con jugadores que se encuentran a su altura y que sí les pueden responder, lo que también debo entender y disculparlos, porque en el llano, ustedes son figuras consagradas, son el ejemplo a seguir y dignos de admiración, por lo que reitero mi ofrecimiento de disculpas, y déjenme estar en contra de esos aficionados que los consideran culpables por la goleada ante Pumas Naucalpan, cuando que en realidad se debió al clima, a la cancha, al árbitro, a que el entrenador les dio indicaciones en contra, que los otros estaban en su terreno y ustedes, nunca, por Dios, no son culpables, y sigan, sigan felices en el llano, lo que, posiblemente, es su verdadera vocación.

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