domingo, marzo 20, 2005

Las malas lenguas

Poesía eres tú


Manuel Gutiérrez Oropeza

Hay palabras que parecen decir lo mismo, pero que con un cambio de letra significan distinto y hasta pueden convertirse en una incorrección.
Así, por ejemplo, ingerir, con g, es el verbo del sustantivo de ingestión, y significa comer o beber. Y en cambio, injerir, con “j” es el verbo de injerencia, y quiere decir interferir o entremeterse (que no “entrometerse”, como decimos en México). En español no existe “ingerencia”, y por lo tanto es incorrecto expresar: “Todos protestaron por la ingerencia de Estados Unidos en la política interna de México”.
Veamos el caso en el que un cambio de letra provoca una incorrección. Existe la palabra “iniquidad” para significar que hay maldad o injusticia grande. Pero es una equivocación cuando se emplea para expresar que no existe equidad. También es un error emplear la expresión “inequidad”, que aunque lo parezca, no es lo contrario de equidad, ya que no está aceptada por la Real Academia de la Lengua Española.

Las buenas lenguas

Veamos la siguiente frase: “Como tengo enyesado el codo, no te puedo abrasar”. En este contexto, ¿cómo se escribe abrasar: con “s” o con “z”?
Claro: Con “z”, porque viene de cubrir con los brazos. Si fuera con “s” significaría quemar, rodearse de brasas, de lumbre.

Libro abierto

Antología de poesía hispanoamericana, de Armida Pérez, Laura Alvarado y Teresa Baños. Edit. Instituto Politécnico Nacional. 349 págs. “No es que muera de amor, muero de ti. Muero de ti, amor, de amor de ti”. Y este poema de Sabines se une a varios cientos más de Pablo Neruda, León Felipe, Rosario Castellanos, Borges, Carlos Pellicer, García Lorca y otros poetas de nuestra lengua, en una antología que incluye datos biográficos de cada escritor escogido. Un libro para tenerlo en el buró, y leer textos que nos convoquen sueños intensos, entrañables.

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