Tierra cañera
Descrédito en Zacatepec
Hugo Barberi
El ayudante Víctor Gazca bien tuvo razón en denunciar sus apreciaciones en contra de la administración pública de Zacatepec, sin querer hizo “estallar” al presidente municipal, Salomón Hernández.Sin embargo, a final de cuentas salió perdiendo Gazca, de quien también se denuncia que su cólera se debe a que no recibe ni un peso por la instalación de carpas o circos en el campo deportivo de su colonia, Arboledas, en la comunidad de Galeana, pese a que se cuenta con el visto bueno del ejido como del propio ayuntamiento, parece que aquí está el meollo del asunto.También se destacan situaciones en su contra, como la falta de orden en el tianguis de su comunidad, no permitido (hasta cierto punto) por el ayuntamiento, en el que incluso se ha llegado a trastocar la seguridad de visitantes y automovilistas, así como de los mismos tianguistas, al permitir que se utilicen los postes del alumbrado del bulevar Xoxocotla-Jojutla como poste de tensión para los manteados, lo cual podría derribar el mismo y provocar un accidente.Pero son detalles mínimos, ya que, primero, Gazca acusó a Salomón de que su intolerancia causa la poca obra pública que se ve en Zacatepec, sin embargo, no es el alcalde el que decide sobre dichas acciones, sino el Consejo de Planeación y Desarrollo Municipal (Coplademun), integrado por delegados y los mismos ayudantes municipales, quienes se encargan de jerarquizar la obra pública en coordinación con el ayuntamiento.Fue el propio alcalde quien puso en su lugar al ayudante con declaraciones fuertes que, sin embargo, fueron sacadas del coraje y no por el hábito de informar. De esta forma se comprueba que aún y cuando Gazca se ha pronunciado por no tener ideología política, pese a que recibió un holgado liderazgo durante la administración panista del trienio anterior y un atrayente hospedaje del PRI actualmente, sus declaraciones fueron más por política que por dolo y/o ideología o compromiso social.Esto, por supuesto, no quita los altibajos tan polarizados que tiene la administración municipal de Zacatepec, con un cabildo y funcionarios públicos en plena lucha de poder constante y consecutivo.
Pura Caña
Parece que la política de comunicación en Zacatepec pasó de escuálida a inepta. Ciertamente caben las preguntas ¿cuál es la intercomunicación que hay entre el municipio y su pueblo? ¿Realmente existe tal “política” de comunicación? ¿Hay quien disponga de normas de comunicación? Obviamente, el tema es importante en un municipio de tal relevancia al tener como estigma o beneficio una fábrica que es pilar de los destinos de varias familias de la región. Si hay una política de comunicación, ¿cómo se explica la falta de relación del municipio, ayuntamiento, funcionarios públicos, con los medios de comunicación, llámese prensa escrita, radiofónica o de televisión? En un tiempo fue denunciada la maña ventajosa de utilizar el Canal 22 de televisión local como órgano publicitario de imagen, lo cual no se ha podido quitar, según continúan las denuncias en los tres trienios… De escuálido e inepto trabajo de comunicación, tampoco pierden su lugar los ayuntamientos de la región, incluso la ciudad cabecera de distrito, Jojutla, sin embargo, aquí parece que los problemas son mayúsculos, la falta de presupuesto, de lo cual hablará el alcalde Nelson Torres Mondragón, mañana en rueda de prensa, la cosa está fea, pero no lejos de arreglarse, todo está en que se disminuyan el salario por lo menos al 50 por ciento todos los integrantes del cabildo, en que se reduzca la plantilla o el pago de asesores, el pago de viáticos y que los grandes deudores del ayuntamiento, los cuales abundan en el mismo cabildo, paguen y se pongan al corriente y no vuelvan a pedir prestado a las raquíticas arcas municipales, pues están viendo que la perra es flaca y siguen agregándole pulgas… También Zacatepec, aunque sus problemas son menores en remanentes y falta de ingresos, no canta mal las rancheras, pues parece que siguen algunos cabilderos insistiendo en hacerse otro incremento salarial, a pesar de que existen regidores que se van a parar cuando se caen de la cama, sino hay que preguntarle a Guadalupe Cortés Rodríguez, regidor de servicios públicos municipales… Mientras se reconocen honrosas excepciones en el servicio público de transporte, mucho deja qué desear la conducta de cansados y despóticos “servidores públicos del volante”, sin embargo, esto no les quita importantes derechos constitucionales que han sido ganados por años de lucha y que sus propios patrones que pregonan ser gente de ideales políticos y progresistas distan mucho de hacerlo, todo lo contrario, funcionan como delincuentes, tal es el caso en el servicio de la Unidad Morelos de Jojutla donde los concesionarios exigen que sus choferes firmen documentos en blanco y cometen la inocente trastada de hacerlos que renuncien a sus derechos laborales, con amenaza de ya no darles trabajo en caso de no acceder, el problema como en todo grupo social, es un gremio desunido…: ¡¡ SALUD !!…
domingo, febrero 20, 2005
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