(SEGUNDA DE TRES PARTES)
Ruben Jaramillo a caballo
Por José Cabrera Parra
No habían transcurrido ni cinco días desde el levantamiento de Ticumán, y ya el estado de Morelos se hallaba sumido en el temor y en el miedo. Los rumores que se esparcían por todos lados prevenían del riesgo que había al transitar por las carreteras, sobre todo por la noche. Si bien el gobernador de la entidad, general Rodolfo López de Nava, había dejado el grueso de las acciones al Ejército, se esforzaba por transmitir calma a los ciudadanos. Los despachos periodísticos tenían el mismo objetivo apoyados en los informes optimistas de la comandancia militar que hacían inminente la captura de Rubén Jaramillo. En ese tenor, el miércoles 10 de marzo (1954) la prensa nacional publica:
“LA DEFENSA DICE QUE LA BANDA DE JARAMILLO ESTÁ YA DOMINADA.– EL CABECILLA FUE HERIDO Y EN BREVE CESARÁ LA PERTURBACIÓN EN EL ESTADO DE MORELOS.– ‘Las patrullas federales acabarán en breve con los salteadores que comanda Jaramillo’.– Declaró ayer oficialmente la Defensa, a las 15:00 horas en el parte rendido a la Presidencia de la República.– El documento aludido dice textualmente: ‘La Secretaría de la Defensa Nacional en relación con la gavilla de facineroso que merodeaba en el estado de Morelos capitaneada por el conocido maleante Rubén Jaramillo, hace saber que las patrullas del Ejército dieron alcance al grupo en la Barranca de Huixpaleca, en el mismo estado, batiéndolos en forma eficaz, causándole 11 bajas. Uno de los heridos antes de fallecer, declaró que la actitud de todos ellos obedece a cuestiones locales y diferencias personales con diversos vecinos de aquella zona.– Al emprender la huida, los restos del grupo, pudo confirmarse que los malhechores están a punto de extinguirse y que la acción de las patrullas federales acabará en breve con la perturbación causada por los salteadores que comanda Jaramillo.’ Extraoficialmente se indicó también que ha sido plenamente confirmado que el cabecilla de los bandoleros, que se las da de pastor protestante, resultó gravemente herido en el encuentro de Huixpaleca.– Las autoridades comprobaron que una chamarra y documentos que se recogieron pertenecían a Jaramillo, pues se encontró una fotografía del bandolero en la que aparece con dicha prenda de vestir. A pesar de la contundencia del informe de la Secretaría de la Defensa Nacional los hechos eran muy diferentes; Jaramillo no había sido herido y sí, por el contrario, en el encuentro que las fuerzas federales tuvieron con él en Las Piedras, cinco soldados del 32 Batallón de Infantería fueron muertos por los rebeldes.”
En efecto, el domingo 6 de marzo, el grupo de Jaramillo en un paraje conocido como Las Piedras –todo en la zona de Tlaltizapán, sureste de la entidad– le tendieron una emboscada al Ejército en donde aparte de los cinco soldados muertos –entre ellos un subteniente originario de Cuautla– otros tres soldados fueron gravemente heridos: Juan Martínez Hernández, Gregorio Tovar Carrión y Herrero Rivas.Por parte de los insurrectos también hubo seis muertos, lo que prueba la intensidad de los combates que distaban mucho de una simple persecución de gavilleros, como pretendía el gobierno federal hacer creer. Y no era extraño que así fuera. Hay que recordar que años atrás, en esta misma región, y antes de cumplir los 20 años, Rubén Jaramillo ya combatía con las Fuerzas Zapatistas del Ejército Libertador del Sur, alcanzando el grado de capitán primero de Caballería.Además, Rubén Jaramillo conocía profundamente la región, cada camino, cada vereda, cada montaña o cada barranca. Su gente, por otra parte, estaba convencida de que lo que hacían era lo correcto en la lucha por la reivindicación campesina. Y sería un error al juzgar los acontecimientos pasado el tiempo, olvidar el valor y la bravura de los viejos zapatistas que con su Plan de Ayala le dieron sentido verdaderamente social a la Revolución Mexicana de 1910.En el encuentro de Las Piedras le mataron a Jaramillo a uno de sus más importantes seguidores, Atanasio García Morán, quien era el encargado de aprovisionar al grupo rebelde, a Manuel Mayanares y a Juan Malpica. En ese encuentro comandaba las fuerzas militares el general Julio Pardiñas Blancas, quien pronto sería relevado del mando por el general Pablo Díaz Dávila, en busca de mayor efectividad.Los días 9 y 10 de marzo (1954) Excélsior publica dos despachos muy interesantes, y dos de los pocos entusiastas que se habrían de publicar, aunque es importante señalar que los periodistas sólo buscaban sus informes en los que a su vez les proporcionaba la Defensa. Que las cosas no andaban bien, lo demuestra el primer reporte en el alto mando militar de las fuerzas de la 24 zona; más adelante habría otros dos. Los despachos publicados por Excélsior decían:
“Copada, la gavilla que encabeza Jaramillo, por el rumbo de Los Hornos cerca de Huautlá, y se promete que será exterminada.– Se dice que son varias las gavillas de forajidos que operan en el estado de Morelos.– El domingo se recogieron cuatro bombas manufacturadas en forma rudimentaria, en botes de hojalata.– Uno de los soldados que participó en el encuentro dice que los jaramillistas se baten al grito de ‘Viva Henríquez Guzmán’ y uno de los heridos declaró que Jaramillo estaba reclutando gente porque ‘se trataba de llevar a Henríquez Guzmán a la Presidencia de la República’.– Se dice también que Jaramillo, que es un individuo inquieto, también ha militado en la oposición en diferentes épocas, y que a raíz de sus derrotas, cometía algunas tropelías y asesinatos y se remontaba al monte. Tiempo después lograba que el gobierno del estado lo amnistiara y hasta le diera tierras y dinero, para seguir en paz pero al poco tiempo volvía a las andadas.– En la última campaña figuró como candidato de la llamada Federación de Partidos del Pueblo, para gobernador del estado.– Como se supone que la gavilla de Jaramillo trata de internarse en los estados de Guerrero y Puebla, las autoridades militares ya han establecido una estrecha vigilancia de tropas para impedirlo y darle caza...”
“DOS BANDOLEROS MÁS MUERTOS.– Cuernavaca, Mor.– Marzo 9.– En nuevo alcance dado por las patrullas federales a la gavilla del bandolero Rubén Jaramillo, le mataron a dos secuaces más e hirieron a otra media docena de ellos.– El desarrollo de los acontecimientos permite augurar que la muerte o captura de Jaramillo es inminente.– El alcance a los salteadores en que resultaron muertos un individuo de nombre Tomás Coronel y otro no identificado, ocurrió en un punto denominado Ahuehuetzingo hoy a las 12 horas.– La gente de Jaramillo, que originalmente formaba una gavilla de 80 individuos, ha quedado reducida a 60 hombres maltrechos cuya ventaja sobre las patrullas federales que los persiguen consiste en lo agreste del terreno y la forma tan perfecta en que los bandoleros conocen la región.–”
“COMO PASTOR PROTESTANTE ATEMORIZA A LOS CAMPESINOS. Jaramillo, que aprovecha su calidad de pastor protestante para atemorizar y explotar a los campesinos de Morelos, los obliga a protegerlo y a proporcionarle víveres, armas y municiones para continuar sus correrías.– Entre sus víctimas se aseguró hoy que trataba de huir hacia Guerrero, seguido por sus maltrechos hombres y que la ruta que seguía era hacia las inmediaciones de la autopista México-Cuernavaca, ya en sus límites con Guerrero, por lo que se creía que el nuevo combate con las patrullas del Ejército ocurriría en Buenavista de Cuéllar o sus cercanías.–“
“UNA DE SUS VÍCTIMAS ESTÁ MORIBUNDA.– Uno de los funcionarios de Jojutla, Pablo Cabrera, que fue secuestrado por los bandoleros de Jaramillo, quienes lo hirieron a balazos, se encuentra moribundo en Zacatepec, adonde fue trasladado para su atención médica.– Cabrera fue secuestrado junto con su hija Ángela, de 17 años, que también resultó herida cuando trataba de defender a su padre, que es jefe del Consejo de Vigilancia Ejidal en Jojutla. Los dos fueron abandonados a su suerte, cuando Jaramillo y sus hombres sintieron la decidida persecución iniciada por las fuerzas militares.–”
“Excélsior.– Miércoles 10 de marzo de 1954. DESDE JOJUTLA SON DIRIGIDOS LOS SOLDADOS.– En la misma población de Jojutla ha establecido su cuartel general la comandancia de las tropas que integran las patrullas que persiguen a Jaramillo y a su gavilla y ha quedado a cargo del Gral. Alfredo Sarralangue López”
“QUIEREN JUSTICIA POR PROPIA MANO.– Cuernavaca, Mor. Marzo 9.– Ante los cuerpos de los seis bandoleros de Rubén Jaramillo que participaron en el asesinato de indefensos vecinos de Jojutla, los habitantes de la región pidieron que se les entregue al jefe de la gavilla “para hacerse justicia por su propia mano”. Los seis cadáveres llevados a la población fueron expuestos ante el pueblo, que no pudo reprimir su ira y clamó justicia a gritos.– Esta indignación subió de punto cuando se anunció la llegada de los cuerpos de los oficiales y soldados que cayeron víctimas de las balas de los salteadores, cuando los perseguían después de las depredaciones cometidas por los elementos de Jaramillo en el asalto llevado al cabo el sábado contra Jojutla.– Un subteniente y cinco soldados, pertenecientes el primero al 7º. Regimiento de caballería y los demás al 32º. Batallón de infantería, fueron los hombres a quienes mataron los individuos que siguen a Jaramillo, en la emboscada que les tendieron ayer.– Estos militares formaban parte de las patrullas que se han destacado para perseguir al criminal que se dice pastor protestante, y que por haber quedado a retaguardia del grueso de la columna que formaban parte de las patrullas que se han destacado para perseguir al criminal que se dice pastor protestante, fueron sorprendidos por la espalda y acribillados.– Los hombres de estos miembros del Ejército muertos en el cumplimiento de su deber y en el propósito de mantener el orden público son: subteniente Benjamín Iracheta Montes de Oca y soldados Carlos López Martínez, Juan Flores Rosas, J. Concepción López Ruiz, Antonio Martínez Cabañas y J. Jesús Cárdenas León, cuyos cadáveres fueron traídos en vehículos militares, ayer noche, hasta Jojutla, donde han sido velados por el pueblo.–”
Convocan a los alcaldes
“Jojutla, Mor. Marzo 9.– Todos los presidentes municipales de las poblaciones donde el bandolero Rubén Jaramillo ha cometido atentados y que están en su zona de operaciones fueron convocados a una reunión extraurgente por el gobernador del estado Gral. Rodolfo López de Nava. Se ha asegurado que tal junta tiene por objeto coordinar de inmediato un plan de acción enérgica, con la colaboración de todos los civiles, especialmente de los que conozcan la región palmo a palmo para impedir que el grupo de Jaramillo pueda huir, y a la vez, evitar que obtenga víveres y otros pertrados.“Igualmente se indicó que esos grupos civiles tendrán la misión de informar a las fuerzas federales de todos los movimientos que ejecuten Jaramillo y sus salteadores.– Desde luego, el presidente municipal de esta localidad, Roque González Uriza, salió hoy urgentemente después de una comunicación telefónica con el gobernador del estado, pero se negó a informar hacia dónde salía y lo que iba a tratar con el mandatario, aun cuando expresó que se trataba de una justa especial con otros presidentes municipales.–”
“YA HABRÁ SIDO APREHENDIDO.– Las numerosas fechorías perpetradas por Rubén Jaramillo en el Estado de Morelos, durante los últimos cuatro años pudieron haber sido evitadas. En el año de 1950 fue aprehendido por las fuerzas militares de esa región pero una orden superior motivó que fuera puesto en libertad.– La aprehensión del bandido fue a raíz de que detuvo una camioneta en el camino a Zacatepec, mató a sus tres ocupantes y después incendió el vehículo.–”
Poco a poco, los morelenses y todos los mexicanos se empezaron a dar cuenta de que el levantamiento jaramillista era más, mucho más serio que algunos actos delictivos de alguna gavilla de bandoleros. Quienes estábamos cerca de los poderes locales, pudimos observar la creciente preocupación en las altas esferas del gobierno del general Rodolfo López de Nava el que, sin embargo, en la idea de que el problema de Jaramillo rondaba alrededor del ingenio Emiliano Zapata y sus administradores se mantenían a cierta, prudente distancia, no sin dejar de considerar los riesgos. Uno de esos días, fuimos testigos de la conversación del secretario general de Gobierno, licenciado Vicente Suárez Colín, con el general Alfredo Zarralangue, jefe del Centro de Operaciones Militares en Jojutla, sugiriéndole la conveniencia de resguardar las instalaciones del ingenio en Zacatepec, en previsión de un eventual ataque jaramillista: un centenar de soldados empezaron a patrullar el ingenio.Que las cosas iban mal y para largo, lo revela el siguiente despacho de prensa:
“Se perdió la huella del audaz bandolero.– extraoficialmente se dice que Jaramillo ya fue fusilado.– Cuernavaca, Mor. Marzo 10.– Las fuerzas del Ejército que perseguían al bandolero Rubén Jaramillo perdieron todo contacto con él y logró internarse en el estado de Puebla.– Jaramillo dividió sus fuerzas en varios grupos, uno de los cuales cruzó los límites con el estado de Guerrero y el otro con Puebla.– El general Julio Pardiñas Blancas ante el fracaso de su persecución se ha negado a pronunciar una sola palabra.– Se sabe que hay nueve personas detenidas, las cuales figuran en la lista que Jaramillo dejó abandonada en su chamarra cuando fue alcanzado por los elementos del Ejército.– Pardiñas Blancas, comandante de la 24 Zona Militar con cuartel general en Cuernavaca, ha regresado a sus oficinas donde espera recibir nuevas órdenes.–”
“En Puebla dicen que ya lo mataron.– Puebla, Pue.– Marzo 10.– Viajeros procedentes de Tehuitzingo, población que limita con el estado de Morelos, aseguraron que las fuerzas federales dieron muerte al bandolero Rubén Jaramillo en un encuentro con él.– Agregaron que los restos de la gavilla de dicho salteador pasaron por el cañón El Pitayo en completa derrota, a la vez que aseguran que están dispuestos a dejar las correrías y esconderse.– Oficialmente la Comandancia de la 25º. Zona Militar no ha dado ningún informe, argumentando la ausencia del jefe, Gral. José María Tapia, que se dice anda por la zona donde se persigue a Jaramillo.–”
“Otros dos gavilleros mueren en un encuentro.– Jojutla, Mor.– Marzo 10.– Esta mañana, en un último encuentro de las tropas con la gavilla de Rubén Jaramillo, en el límite de los estados de Guerrero, Morelos y Puebla murieron otros dos de los hombres que siguen al salteador.– Se indicó que los muertos formaban parte de la retaguardia de la gavilla y que ésta volvió a perdérseles a las tropas, pero el informe no se ha confirmado por la férrea consigna de no dar un solo dato más a la prensa.– Cuatro días después de iniciada la persecución luego de los asesinatos cometidos por Jaramillo y su gente en Ticumán, por esta plaza han pasado nuevos contingentes militares con rumbo a la zona donde se dice se encuentran el bandolero y sus hombres.– Estas patrullas mantienen constantemente contacto con esta población a través de estaciones de radio portátiles pero de sus informes no se dice una sola palabra.–”
“No había habido ataque a Ticumán. Cuernavaca, Mor.– Marzo 10.– El secretario particular del gobernador del estado Coronel Joaquín Páez declaró hoy que carecía de fundamento la versión de que el pueblo de Ticumán había sido atacado nuevamente por la gavilla de facinerosos que encabeza Rubén Jaramillo.– Dijo también que en unas horas más se tendrían informes oficiales de la persecución y que aún no se sabía si Jaramillo efectivamente se había internado en el estado de Puebla.–”
“Se habla de nuevo tiroteo.– Jojutla, Mor. Marzo 10.– Esta mañana pese a la reserva oficial se supo que anoche se registró otro tiroteo entre tropas federales y los bandoleros de Jaramillo.– Ningún informe quiso dar al respecto el general Julio Pardiñas Blancas, comandante de este sector y jefe de quienes persiguen a Jaramillo, al regresar a la población después de 24 horas de estar internado en la serranía. El general tuvo reunión especial a puerta cerrada con su Estado Mayor y solamente se supo que fue para trazar nuevo plan en la persecución del bandolero a fin de capturarlo vivo o muerto”.
El 15 de mayo (1954), nueve días después de los acontecimientos de Ticumán y luego de que el Ejército había movilizado miles de soldados –y sufrido más de 10 bajas– la prensa nacional publica una información reveladora del fracaso de las operaciones persecutorias de Rubén Jaramillo; dice la información:
“Ningún rastro del bandolero. Cuautla, Mor.– Marzo 15.– Rubén Jaramillo se ha vuelto ‘ojo de hormiga’ para el Ejército y la policía y nada se sabe de él, según declaró el capitán Raúl Ochoa Rodríguez, comandante de Policía en esta ciudad.– Agregó que Jaramillo y sus hombres deben andar por algún lugar de Jojutla en el estado de Morelos, donde han sido destacadas fuerzas militares para su captura.– La persecución no se ha interrumpido un solo momento, dijo el capitán Ochoa Rodríguez, y se mantiene una estrecha vigilancia no solamente en los caminos automovilísticos sino en la misma sierra de Morelos y Guerrero”.
“Martes 23 de marzo de 1954.– El Ejército ya no buscará a Jaramillo. El caso del salteador Rubén Jaramillo, que ha logrado eludir la acción de la justicia, ha pasado ya a la jurisdicción de las autoridades policiacas, por tratarse de un delincuente prófugo, se dijo ayer en la Defensa.– Las tropas federales que fueron movilizadas en su persecución se concretan ahora a mantener el orden y la tranquilidad en aquella entidad”.
En 17 días de operaciones militares fallidas, dos generales de División habían caído sin que el llamado “bandolero” “gavillero”, “salteador de caminos” Rubén Jaramillo hubiera sido detenido o muerto. Antes bien, el fracaso militar había fortalecido su figura y marcó la leyenda nueva en la histórica lucha morelense por la justicia y por la tierra. Tal vez podría ser mal calificada la conducta de Jaramillo, pero las constantes desviaciones de los poderosos a los ideales populares no les daban a los campesinos morelenses de esos días otras opciones. El fenómeno Jaramillo se habría de prolongar por espacio de más de cuatro años hasta que sólo las negociaciones lograron que depusiera las armas. Rubén Jaramillo se había ido a la revolución zapatista imbuido de la necesidad de luchar por la justicia en el campo y ese ideal lo mantenía y lo mantuvo siempre, aunque tal vez su escasa preparación le habría impedido seguir otros caminos que los de la lucha armada. Hasta ahora, que se sepa, Rubén Jaramillo no tenía ambiciones personales de poder o de riqueza, pero a lo largo de los años había venido viendo que la Revolución torcía el camino y se revolvía contra quienes la habían creado y por la que habían dado la vida un millón de mexicanos. Su inconformidad y su honestidad había quedado probada por su rechazo a que los altos jefes militares del zapatismo se cebaran en el propio pueblo para satisfacer sus ambiciones personales y en su momento, con sus escasos 19 años, había condenado tal actitud, advirtiendo el daño que podrían causarle a la Revolución iniciada por el caudillo Emiliano Zapata.Como lo hemos señalado anteriormente, habiendo logrado la cercanía con el general Lázaro Cárdenas, Jaramillo había arrancado de éste la promesa de crear en Zacatepec un ingenio azucarero que viniera a cumplir las promesas de la Revolución, promesa que Cárdenas cumplió tan pronto ascendió al poder.Pero desde entonces en adelante muchas cosas sucedieron en el país que empezaron a revertir la Revolución. Al poder ascendió el general de División Manuel Ávila Camacho, hombre de derecha un tanto entregado al poder del clero que, de entrada, frenó el reparto de la tierra iniciado por Cárdenas. Latifundista él mismo, Ávila Camacho fue uno de los grandes personajes de la Revolución que iniciaron el camino de la contra revolución, como más adelante lo hizo y consolidó su secretario de Gobernación Miguel Alemán, que aun antes de ser presidente de la República promovió las profundas reformas constitucionales que permitieron, entre otras cosas, el amparo en materia agraria, lo que frenó definitivamente el avance de la Reforma, y los campesinos volvieron a a las épocas pre-revolucionarias y nació una nueva generación de latifundistas encabezados por no pocos generales que en la tierra encontraron vías de enriquecimiento. El periodo presidencial de Miguel Alemán fue el del resurgimiento de las viejas oligarquías y el nacimiento de otras nuevas, junto con el regreso de los terratenientes del porfirismo que se habían mantenido en la oscuridad y que volvieron a ejercer y a detentar el poder del dinero en los negocios y en la banca: el amparo en materia agraria frenó el reparto y provocó los profundos rezagos en la justicia social que hoy aún pesan sobre el campo mexicano.Ese universo sorprendió a Jaramillo con algunas funciones en el Ingenio Emiliano Zapata de Zacatepec y las injusticias vividas allí lo rebelaron contra la existente carencia de equidad. Por diversos caminos buscó la justicia para los hombres del campo pero falló en sus intentos. En diversas ocasiones en que tuve la oportunidad de platicar con él –luego de mi primer encuentro aquella noche en Tetelcingo– el hombre de Zacualpan me dejaba entrever sus preocupaciones y su decisión de no cejar en su pelea.No tenía ciertamente una visión erudita de los sucesos de México porque su corta cultura le impedía gozar de grandes horizontes. Pero me consta cómo añoraba poder realizar sus sueños. El avilacamachismo abrió en Zacatepec el camino a los grandes apetitos de los nuevos hombres del poder y Miguel Alemán los ensanchó hasta el infinito, favoreciendo a los grandes industriales y comerciantes, como el general Aarón Sáenz, de quien se decía que su enorme fortuna había sido amasada con el azúcar amarga del sufrimiento de los hombres del campo.¿Cómo evitar que el viejo espíritu justiciero y revolucionario de Rubén Jaramillo se quedara quieto ante esta realidad? Había buscado por el camino de la política, pero las grandes mafias le habían cerrado el paso; no sólo en sus aspiraciones a la gubernatura de Morelos sino a cargos de menor jerarquía. Los obstáculos eran enormes y el único camino que quedaba era la rebelión y las armas: “No tuve otra opción que desenterrar mi vieja carabina y remontarme a la sierra”, me dijo una de aquellas primeras noches de plática en la humilde casa de Tetelcingo, mientras afuera los revolucionarios, sus seguidores, se animaban tomando té de hojas de limón y aguardiente de Zacualpan, alrededor de hogueras crepitantes.
La noche de Jaramillo
La primera entrevista con el líder agrarista Rubén Jaramillo se dispuso que fuera con personajes ligados al campo; por ello, Raymundo Flores Fuentes le había dado instrucciones a Antonio Pliego Noyola lo buscara en nombre de la Confederación y del gobierno de la República que presidía don Adolfo Ruiz Cortines.Flores Fuentes, veracruzano como el presidente, era el secretario general de la Confederación Nacional Campesina y amigo muy cercano del Ejecutivo, cuyo Gobierno había resentido sonados fracasos en la persecución de quien todos tildaban de “gavillero”.En alguna conversación sobre el tema, Flores Fuentes, con quien por diversas razones tenía yo cercanía, me confirmó que la decisión de negociar con Jaramillo había nacido de una insistente recomendación del licenciado Adolfo López Mateos, antiguo secretario del Trabajo y ya por esos entonces candidato del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la República. Líneas arriba había yo escrito que el propio licenciado López Mateos en casa del maestro Isidro Fabela me había comentado la sugerencia de negociar hecha al presidente en vista de la imposibilidad de dominarlo por las armas.Es bueno apuntar también que el propio gobernador del estado, general Rodolfo López de Nava, se inclinaba por la vía de la negociación, sobre todo porque en todo tiempo había sostenido la tesis de que el conflicto de Jaramillo era fundamentalmente con la directiva del ingenio de Zacatepec y no con su gobierno, aunque Jaramillo creía lo contrario.
El diálogo
–Aquí me tienes, Rubén, dispuesto a platicar contigo y llegar a acuerdos satisfactorios para todos. Me da gusto verte y verte bien –le dijo Pliego para abrir la conversación.–Mira Antonio –respondió Rubén–, tú eres el primero con el que acepto reunirme personalmente, pero quiero decirte que ya ha habido otros intentos que no me habían parecido serios ni seguros. Espero que como se me aseguró, estas pláticas sean entre hombres y no estemos perdiendo el tiempo.–De ninguna manera –respondió Pliego–, el profesor Flores Fuentes es un hombre de palabra y desde hace mucho había insistido al presidente que era conveniente hablar contigo porque...–Yo no sé si el tal profesor sea o no serio, pero quiero pensar que su actitud es la misma del presidente. Pero si el presidente, como sucede mucho en México, se engaña o lo engañan, pues no llegaremos a ningún lado. Yo quiero decirte para empezar, que estoy dispuesto a platicar pero por ningún concepto declinaré mi lucha si no se me garantiza que las peticiones que el pueblo me ha encargado se cumplen. Como sabes, he dicho muchas veces que yo no soy el que importa, sino lo que los campesinos quieren, y si en esta lucha perdemos la vida no seremos los primeros ni los únicos. En los casi cuatro años que llevamos en esta nueva lucha han sido asesinados más de 200 compañeros, aunque también el gobierno ha perdido muchos soldados...–Mira Rubén –le dijo Pliego–, uno de los mensajes del profesor Flores Fuentes es que hagamos un recuento de las razones de tu lucha como punto principal de las conversaciones. Para él, para el CNC y para el presidente eso es lo importante. Y yo quiero decirte que aunque no estoy totalmente de acuerdo con tus métodos, admiro tu lucha y tu valor...–Déjate de elogios, aunque me da gusto que lo digas. Yo no busco nada para mí que no sea el cumplirle a los campesinos y a México. Ojalá que en esta ocasión las intenciones sean buenas y ciertas, porque ya hemos sufrido muchas decepciones, muchas traiciones...–Si te parece bien, Rubén, vamos empezando por los asuntos de Morelos y luego los del país...–No, primero quiero saber qué va a pasar con nosotros, con mi gente si decidimos guardar los rifles, porque como tú sabes, no terminan las persecuciones de la judicial que molestan no sólo a los combatientes sino a sus familias. Y no es que la mula sea bronca, pero ya estamos acostumbrados a que las palabras sean sólo palabras y luego los compromisos no se cumplen.–Desde luego que eso debe terminar, Rubén, es la intención del gobierno federal y del profesor Flores Fuentes, que las conversaciones terminen en una amnistía...–No, Antonio, amnistía no, porque nosotros no somos bandoleros, somos luchadores sociales. Una amnistía o como se le quiera llamar es para criminales y nosotros no lo somos.–Bueno, llamémosle de otro modo, pero lo importante es que el gobierno adquiera un compromiso de cesar toda hostilidad, toda persecución y entre de lleno a los hechos.–Espera tantito, Pliego, nosotros lo que pedimos, lo que vamos a pedir no es que nos perdonen por lo que no hemos hecho, sino que nos reconozcan nuestra lucha, como luchadores, como revolucionarios si quieres y que también nos reconozcan sin pretextos nuestros derechos sociales y políticos. Así, ya de igual a igual, negociaremos todo lo que sea negociable, Antonio, menos el cumplimiento de los justos reclamos de los campesinos.–¿Se refiere usted a los asuntos campesinos de Zacatepec, don Rubén? –acerté a preguntar.Jaramillo me miró con cierto dejo de indiferencia y no tardó en su respuesta:–Mira, muchachito, aunque no deberías tener vela en este entierro te voy a decir que lo de Zacatepec para mí es de lo más importante, pero es apenas parte de mis reclamos, no de ahora, desde muchos años. La miseria de los trabajadores de la caña viene desde los españoles encomenderos y cuando le pedí al general Cárdenas construyera el ingenio creímos que al fin se haría justicia. Nos duró poco el gusto, sabes, porque otra vez los políticos y los generales empezaron a robarse las ganancias de la caña y ahora la miseria de los labriegos es igual o peor que antes. Por eso le hicimos justicia revolucionaria a Barbieri y a otros traidores del ingenio.Como era natural, en el resto de la noche no volví a abrir la boca y sólo me concreté a escuchar la conversación que en aquella, “la noche de Jaramillo”, se prolongó más allá de las 2 de la mañana. Ambos personajes hablaron de todo lo hablable, de los problemas del campo, del crédito para los labriegos, de la revisión profunda del ingenio Emiliano Zapata de Zacatepec y, por insistencia de Jaramillo, del fincamiento de responsabilidades a los administradores del ingenio.Antonio Pliego asumió el compromiso de transmitir todo aquello al líder nacional de la Campesina y, sobre todo, obtener las seguridades de que Rubén Jaramillo y su gente no serían objeto de represalias de ninguna especie y de ser reconocidos como luchadores sociales y no como forajidos. Antonio Pliego le pidió al líder campesino un par de semanas para tener resultados y Jaramillo le dijo que él se comunicaba por teléfono en ese tiempo ya que, como le había dicho a Pliego, por el momento no tenía un lugar fijo en donde ser localizado: “los perros salvajes de la Judicial estarían felices de saber dónde encontrarme”, dijo con socarronería. La despedida fue menos tensa que el saludo inicial, y el automóvil viejo que nos regresó a Cuautla ya no tenía los vidrios cubiertos.
La historia, y las razones de Jaramillo
Miguel Alemán pudo ser el culpable de las razones que años después llevaran a Jaramillo al levantamiento armado: sus reformas al Derecho de Amparo en materia agraria –propuestas cuando apenas era presidente electo– frenaron la marcha de la Reforma Agraria profunda iniciada por Lázaro Cárdenas en forma definitiva.Ya Manuel Ávila Camacho, primer presidente de la República abiertamente de derecha clerical y hacendado de vocación y de hecho, había iniciado el proceso reversible de la Revolución, sobre todo la de la ejecución del Plan de Ayala de Emiliano Zapata. La “reforma Alemán” en materia de amparo agrario inauguró la contrarrevolución en el campo y el renacimiento del latifundismo, ahora de “corte revolucionario”.Una de las consecuencias inmediatas de esas reformas fue el inicio del abandono del campo por los labriegos más humildes, que empezaron a enfrentar a los nuevos caciques protegidos por los nuevos hombres del poder civil. En 1946, año en que asume la Presidencia de la República –menos del 15 por ciento– en áreas urbanas de diversa importancia: la ciudad de México a la sazón no alcanzaba los 3 millones de habitantes. Al terminar su mandato Miguel Alemán alrededor del 8 por ciento de los habitantes del campo habían abandonado sus tierras y sus pueblos, y ya en el sexenio de Adolfo Ruiz Cortines la estadística señalaba que alrededor de mil personas diarias arribaban a la ciudad de México como punto de atracción principal en esos momentos, y otros muchos empezaban a asentarse irregularmente en ciudades como Puebla, Guadalajara: Monterrey, dando inicio al fenómeno del gigantismo urbano que hoy padecemos.Es bueno señalar aquí que también otro fenómeno de abandono de la tierra y la emigración hacia Estados Unidos se inició en estos años en que los gobiernos federales se olvidaron de los campesinos y del campo y propiciaron los niveles de miseria conocidos.Es curioso –y necesario desde el punto de vista histórico– señalar que Miguel Alemán propone las modificaciones al artículo 27 constitucional a petición del Partido Acción Nacional, cuyas bases eran los nuevos núcleos de hacendados o rancheros así como la Iglesia católica y sus jerarquías, terratenientes con intereses importantes. Se dan también los inicios de las grandes traiciones a los principios de la Revolución, ya que la Confederación Nacional Campesina (CNC) fundada por Lázaro Cárdenas como palanca para llevar a cabo la Reforma Agraria, apoya la iniciativa de Alemán que a la postre afecta profundamente al campesinado mexicano: hoy, decenas de años después, aún reposan en archivos de juzgados y de la Reforma Agraria juicios de amparo sin resolver.La deslealtad hacia los hombres del campo se refleja años adelante en las reformas que culminan la destrucción del artículo 27 de la Constitución llevadas a cabo, con el aplauso de la Confederación Nacional Campesina por el presidente Carlos Salinas de Gortari.Pero volviendo a los años alemanistas, recordemos que en los inicios de su carrera política en busca de elementos económicos para apoyarla, Miguel Alemán inicia en Morelos el negocio fraccionador que empieza a afectar las tierras de labor que caen en manos de fraccionadotes privados. Negocios que, como se sabe, le convierten con el tiempo en un gran fraccionador y creador de lo que hoy es la zona urbana de Ciudad Satélite.Ya en el poder, Alemán y su gobierno anuncian el desarrollo del campo mexicano, que en efecto se da, pero preferenciando el apoyo crediticio y tecnológico a los propietarios privados a través del Banco Nacional de Crédito Agrícola. Las grandes obras hidráulicas del gobierno alemanista van en el sentido de apoyar a la pequeña propiedad agrícola cuya estructura legal y jurídica les hace garante del crédito otorgado por el gobierno.
CONTINUARA...
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