Las malas lenguas
El chisme y la ciencia
MANUEL GUTIÉRREZ OROPEZA
Si hemos de continuar con los extranjerismos que vimos en la pasada ocasión, hablemos esta vez de la palabra póster.
¿Y por qué no debemos usar “póster”? Un purista dirá: porque en español ya tenemos “cartel”. Pues sí: pero como no existen muchos sinónimos, podemos emplear ese anglicismo. Y ya picados, también se permite utilizar el galicismo “afiche”, que de igual modo se refiere a ese impreso de gran tamaño que sirve para anunciar o ilustrar una actividad o un tema. Pero es mejor preferir como primera opción el término cartel.
La misma expresión “cartel” nos ofrece confusión: ¿está permitido usar la palabra “cártel” (con acento), y en qué acepciones se emplea? El diccionario de la Academia dice que “cartel” nace del provenzal y se aplica a esa lámina con imágenes de la que hablábamos ya. Y en cambio, “cártel” viene del germánico y se refiere a organización ilícita vinculada con el tráfico de drogas o armas; pero además es la unión y convenio entre varias empresas para evitar la competencia comercial.
Usted y yo hagamos un acuerdo: usemos “cartel” como sinónimo de póster, y “cártel” para la agrupaciones criminales, ¿sale?
Las buenas lenguas
Veamos la siguiente frase: “Puedes ir a la fiesta con ropa casual”.¿Dónde está el error?
CLARO: “Casual” en español es algo imprevisto o circunstancial. Pero si usamos “casual” como sinónimo de informal o poco serio, entonces es un anglicismo incorrecto.
Libro abierto
A través de los años, de Arturo Trejo Villafuerte. Edit. Instituto Politécnico Nacional. 194 págs. Uno de los poetas más consistentes de la llamada “generación de los cincuenta”, reúne en este volumen los poemas que se publicaron en libritos y plaquetes que tuvieron poca circulación. Aunque muchos de ellos son prácticamente desconocidos, merecen el premio de la memorización. Poemas amorosos, desmadrosos, sin miedo a la dulzura: “Mi amor es flor del día/ y se deshoja en tu ausencia”.
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