Repaso
La diputada Mazari
Carlos Gallardo Sánchez
Correspondió a una mujer morelense dar una lección de congruencia democrática a los diputados federales de por acá, en el caso de Andrés Manuel López Obrador. Rosalina Mazari Espín alcanza una estatura moral que muchos le envidiarán. La decisión que tomó no la hace menos priísta. Al contrario, la convierte en una opción confiable para su partido, porque garantiza la honorabilidad que a muchos les falta.
En medio de la vorágine que significó el turbio desafuero de Andrés Manuel López Obrador, las lecciones de dignidad, aunque escasas, entre diputados panistas y priístas, principales forajidos del golpe que anteayer le aplicaron al tabasqueño, reconfortan el ánimo de quienes creen que en la política únicamente pululan seres perversos e inclinados a la deshonra.
La diputada tricolor, Rosalina Mazari Espín, rompiendo las ataduras serviles que históricamente les imponen, decidió votar en contra del referido desafuero. Ella explica que siendo licenciada en derecho observó varias inconsistencias después de estudiar el expediente respectivo y por eso actuó en consecuencia. Pero dio más: muchos legisladores, suponemos que de su partido, ni siquiera leyeron dicho expediente y sólo votaron en contra de “El Peje” por consigna, lo que reafirma nuestra apreciación del complot que nadie acepta pero que los ciudadanos comunes adivinamos.
La joven legisladora priísta dio así una lección de honorabilidad a sus correligionarios. ¿Traicionó a su partido? Nosotros creemos que no. Hace unos días incluso manifestó su respaldo a Roberto Madrazo Pintado. Veamos su comportamiento de esta manera: no se traicionó a ella misma, a sus orígenes, a la gente que representa, a la voluntad democrática que la llevó a ocupar una curul en el Congreso de la Unión.
Rosalina Mazari al margen de la rectitud con la que actuó, seguirá siendo priísta, a menos que la expulsen. Mal harían, Es buena prospecto para empresas mejores. Si mantiene su militancia, seguramente demostrará mayor compromiso que aquellos que lanzaron su dado venenoso, como Guillermo del Valle Reyes. Una persona que no claudica en sus convicciones individuales, que demuestra valor para no irse con la cargada, que atendió a las peticiones de la gente a la que representa, merece todos nuestros respetos.
Esa es la sangre nueva que necesita el Revolucionario Institucional, porque mientras sigan enquistados los de siempre, dicho partido seguirá cometiendo las tropelías que se le conocen de sobra. Sus detractores, que los tendrá, se enfrentarán a una mujer con ética y con fortaleza para demostrarles que su voto en la cámara de diputados de ninguna manera la hace menos comprometida con el PRI. Esa es un a cuestión que no entienden los dinosaurios tricolores, acostumbrados a arrasar de manera impune con la honestidad y con la moral.
Evidentemente a la diputada Mazari no le convence Andrés Manuel López Obrador como posible presidente de México. Seguramente, cuando la etapa electoral ya esté en su apogeo, asumirá su compromiso militante y apoyará al candidato de su partido. Que no se engañen aquellos que pretendan denostarla. Si la atacan será por ardor, por envidia, pues no pueden concebir que una mujer haya tenido la valentía para toma una decisión equilibrada.
De refilón
De los diputados panistas por Morelos nada tenemos qué hablar. Son engrane de la estrategia foxista para eliminar a un rival poderoso. Pero quien realmente nos decepciona es Guillermo del Valle, ese legislador al que impusieron como líder del sector popular priísta en la entidad, que se apropia de los esfuerzos ajenos para presumir de empeñoso, que tiene su programa de radio en Jojutla en la señal 152, desde donde engaña a la gente, haciéndose pasar como paladín de la justicia y de las causas nobles. Es, sin duda una decepción.
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