viernes, marzo 11, 2005

Repaso

* PRD: ¿quién cuida la puerta?

Carlos Gallardo Sánchez
Es posible que al PRD no intenten llegar en montón rescoldos de otros partidos o ex funcionarios dolidos con quienes al principio les dieron la oportunidad de cobrar sueldos onerosos. Sin embargo, la presencia de Luis Alcalá Ortega es un llamado de alerta para cuidar bien la puerta. Por lo pronto, oportuno y puntillosos, Ignacio Suárez Huape ya solicitó a la instancia correspondiente de su partido, se investigue al respecto y se determine lo conducente en el caso de Alcalá Ortega.

A la Comisión de Garantías y Vigilancia del PRD en Morelos, el ex diputado local Juan Ignacio Suárez Huape, en su carácter de militante activo, según lo expone en el oficio correspondiente, solicitó una investigación en torno a la presencia en un acto perredista del ex subsecretario de gobierno, Luis Alcalá Ortega.
Para ese efecto les recuerda que el personaje aludido tuvo una participación notoria en la represión a las obreras de la empresa Confitalia, “algunas de ellas simpatizantes y otras militantes” del Partido del Sol Azteca.
No sólo eso. Respecto de la aprehensión de Gabriel Rivas Ríos, Javier Téllez y 23 miembros más del frente ciudadano que trató de defender el Casino de la Selva, les recuerda también que fueron detenidos, golpeados, vejados, fichados y procesados como delincuentes comunes, acción a la que no fue ajeno su director de gobierno, quien para Suárez Huape demostró su “implacable tozudez y sed de venganza para tipificarnos otros delitos adicionales”.
Luego, virando en su exhorto, lamenta la amnesia de Fernando Martínez Cué, “el junior que pretende ser candidato a gobernador por nuestro partido”, pero también pasa a darle un recargón a Carmelo Enríquez, el “viejo fundador del PRD y dos veces diputado federal, que parecen enriquecerse con la escoria que desecha el gobierno de Sergio Estrada.
Ya conocemos el lenguaje virulento de Suárez Huape. Podría decir las cosas de otro modo, pero dejaría de ser él. Su estilo es puntilloso. Así remata su filípica: “A este paso, quizás muy pronto tengamos a Eduardo Becerra como candidato del PRD a senador o diputado federal”. Luego concluye exigiendo que se tenga cuidado para que la puerta del partido sean protegida ante cualquier intento de incrustación de gente que los propios estatutos negriamarillos prohíben reclutar.
Para Suárez Huape puede cumplirse la profecía de aquellos que en las discusiones de 1988, cuando debatían incorporarse o no al movimiento encabezado entonces por Cuauhtémoc Cárdenas, les auguraron que tarde o temprano acabarían refundando un nuevo PRI.
Más allá de la forma utilizada por el también ex presidente del PRD en el estado, deberá aceptarse que en el fondo tiene la razón. Alguien debe parar esa facilidad con la que individuos de ideología oscilante o sin ideología tengan acomodo en los partidos. Hay una izquierda congruente que debe alzar la voz para evitar ese tipo de abordajes. La disyuntiva del PRD está clara: a conserva de alguna manera la congruencia con los principios que le dieron origen, o permite, en aras de un pragmatismo subjetivo la suma de lo que sea para convertirse en mazacote.

De refilón

Los priístas morelenses prometieron mesura en aras de la unidad que ven a cien años luz. Nadie, dicen, tiene que acelerarse en eso de anunciar sus pretensiones de alguna candidatura, hasta que la convocatoria respectiva se publique.
Será difícil que lo logren. Primero tendrían que explicar si están de acuerdo con las reformas hechas a sus estatutos, en las que se abrió la puerta para la privatización. Ellos dicen que no se pretende eso, pero la memoria nos habla de todas sus arbitrariedades históricas para asociarse con los barones del capital, en aras de mantenerse en el poder.

Rebaba

El diputado local independiente, Raúl Irragori Montoya pega duro. Al sostener que el narcotráfico está protegido por Acción Nacional, simplemente invita a los panistas a una buena riña de discursos. Vamos a ver hasta dónde llega.

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