sábado, febrero 12, 2005

Fallece Mauricio Ramírez, el último de los zapatistas


Mauricio Ramirez Ceron fallecio en Tilzapotla, "el ultimo de los zapatistas"perdio
la ultima batalla contra la muerte el pasado miercoles.


CUERNAVACA, MOR. A sus cien años de edad, el último zapatista dejó la tierra que lo vio nacer, Mauricio Ramírez Cerón, hombre de confianza del Caudillo del Sur falleció la madrugada del pasado miércoles en su natal Tilzapotla, municipio de Puente Ixtla, Morelos. El último sobreviviente del Ejercito Libertador del Sur, miliciano que combatió al lado del general Emiliano Zapata Salazar desde los 14 años, Ramírez Cerón fue campesino toda su vida y cuidó de su pequeña parcela hasta que la madrugada del pasado miércoles, dejó la tierra que lo vio nacer debido a una insuficiencia respiratoria. Considerado el último zapatista, vivió y cuidó de sus dos hectáreas que le tocó como parte del reparto agrario por el que luchó, sólo sembró para comer, cuentan sus familiares, pero más tarde este pequeño pedazo de tierra fue divido entre sus hijos. Don Mauricio contaba que ya más grande, conoció a su padre, Bernabé Ramírez, un capitán del Ejército Federal, quien se robó y dejó a su madre y contra quien tuvo que combatir alentado por su propia mamá Daría Cerón y su tío Anselmo, quienes eran la base del apoyo de los zapatistas. Orillado por la pobreza y la represión que ejercía el ejército porfirista para esclavizar a los campesinos de la zona cañera de Morelos en las haciendas, Mauricio Ramírez interceptó al general Emiliano Zapata en una de sus incursiones por la montañas del sur, y ahí le pidió unirse a sus fuerzas como soldado, pero fue comisionado como espía en aquella región. Sin embargo, por su corta edad el general revolucionario dudó en enrolarlo dentro del movimiento, por lo que le cuestionó, sobre qué haría si se encontraba con los federales cuando llevará un mensaje, a lo que respondió de inmediato que “metería el papel en su bule y ya remojado se lo comería”, por lo que fue reclutado por el general, quien le dio el encargo de que éste fuera su espía en aquella zona, así trabajo bajo las ordenes directas de Emiliano Zapata. En su entierro, realizado el pasado jueves en la pequeña comunidad de Tilzapotla, Morelos, donde sus restos quedaron en el panteón de la localidad, bajo una lápida con una breve inscripción que solamente consigna su fecha de nacimiento: 22 de septiembre de 1904, sin detallar más sobre la importancia del personaje que luchó siempre, por la tierra y la libertad.En el texto, Los últimos Zapatistas, Héroes Olvidados de Manuel Peñafiel, el soldado Mauricio Ramírez Cerón, nacido en 1904 relata que “tenía yo como 10 añitos, mi padrino me disfrazó como vendedor de frutas y me envió al cuartel de los del gobierno para ver cuántos eran y tratar de escuchar cuales eran sus planes. Como tuve éxito en esa misión, desde ese momento serví como espía del zapatismo. Mil veces me dispararon, pero nunca me dieron. Y aquí estoy, por eso ahora los balazos en lugar de darme miedo me dan gusto”. El soldado Audiaz Anzures Soto, nacido en 1898, señalaba “vino Zapata y se casó con dos hermanas, hijas de don José Zúñiga que estaba jugando chueco y por eso Zapata le dijo: No te cuelgo porque te están defendiendo tus hijas, pero esas dos hijas que tienes, cuando regrese me las vas a entregar señoritas y así como Dios las echó al mundo, así las quiero encontrar”. Por su parte, la soldada Dionisia, comentaba “Zapata era muy guapo, joven. Un día que estábamos trabajando las mujeres en la milpa que pasa y que me ve y que me pide que me acerque. Me dijo que bonita era, luego alzó la mirada y preguntó que de quién era una niña que andaba por ahí sola. ‘Es mi hija General’, le respondí. Entonces ordenó que nos dieran alimento y dinero. Por eso no me fui con él, porque era respetuoso de las mujeres ajenas. De todas maneras yo lo quise mucho”. El soldado Felipe Ramos Vargas, contaba “Estando con mi papá trabajando para el hacendado en la caña, llegó el capataz y comenzó a azotar a mi padre. Yo me metí en medio de ambos y el español comenzó a pegarme a mí también. Yo había escuchado que un tal Zapata ya se había levantado por Los Hornos, en Morelos, así que al día siguiente dejé Chontacualtán y me di de alta en el Ejército Libertador del Sur. Tenía yo 13 años”.

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