martes, diciembre 14, 2004

Se rescatan Las Bóvedas de sitio de Tlaquiltenango:

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ELIZABETH PALACIOS

TLAQUILTENANGO, MOR. Alrededor de 90 mil pesos ha invertido el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través del Centro de esta dependencia en Morelos, en el rescate y limpieza de un sitio conocido como Las Bóvedas, ubicado en el municipio de Tlaquiltenango, al sur del estado. A su vez, el ayuntamiento ha colaborado con un monto aproximado de 60 mil pesos para el pago de peones. Este sitio, que en realidad es una capilla de visita de la orden franciscana, construida en el siglo XVI, estaba abandonado y en sus inmediaciones además se han realizado excavaciones que han llevado a los arqueólogos a descubrir una zona habitacional del periodo post-clásico de origen probablemente tlahuica.
Laura Ledezma es la investigadora del Centro INAH Morelos que está a cargo de este trabajo en el sur del estado y es quien más ha estudiado el siglo XVI en la entidad. “Esta construcción es un pequeño claustro con un techo que se le llama capilla de visita, aunque en la zona se le conoce como las bóvedas, fue fundado por los franciscanos que llegan en 1525 a lo que era el antiguo Cuauhnáhuac y a partir de entonces ellos se dirigen a esta zona sur poniente del estado. Se establecen como cabecera de doctrina con lo que hoy es la iglesia de Tlaquiltenango, que en aquel entonces estaba dedicada a San Francisco y a partir de ahí visitan todos los pueblos de alrededor”, explicó la investigadora.
“Toda la doctrina de San Francisco en Tlaquiltenango pasa a los Dominicos en el mismo siglo XVI, porque entre ambas órdenes hubo un litigio por la doctrina y finalmente en 1583 tanto el Convento de San Francisco, como sus 12 visitas, pasan a ser administradas por la orden de los Dominicos. Esto, creo yo, continúa así hasta el siglo XVIII que es cuando los religiosos son obligados a abandonar sus doctrinas y las visitas, por la secularización. Es importante señalar que este claustro de visita perteneció a la Hacienda de Apatlaco”, explicó Ledezma.
El Centro INAH Morelos hace excavación en edificios históricos como éste, tanto para definir la arquitectura y sus materiales, como los diferentes momentos de la construcción, así como la función que tenían los espacios. “Conocemos algunas cosas, pero falta mucho por descubrir, sobre todo en estas pequeñas visitas”, reconoció la investigadora.
Laura Ledezma, junto con la arqueóloga Giselle Canto, trabaja en un proyecto de conservación y rescate del patrimonio del estado de Morelos, por lo que se concentran en zonas saqueadas o en peligro inminente, sobre ello Laura Ledezma explicó: “sabemos que esta zona del estado es muy codiciada porque hay poca presencia de autoridades, no por falta de voluntad, sino por la enorme cantidad de sitios que hay en la entidad. Sabíamos que esta zona requería de muchísimo trabajo, empezamos con hacer recorridos para determinar las zonas arqueológicas, ya teníamos referencias de la gente y vimos que esto estaba bastante saqueado y que requería una intervención urgente. En lo que respecta al edificio del siglo XVI, dentro de sus condiciones, guarda muy buen estado de conservación y por ello era el momento justo para intervenirlo, para evitar que se desplome, esa fue la principal justificación para la obtención de los recursos por parte del INAH, ahora queremos continuar con la zona arqueológica para evitar que lleguen más saqueadores”.
“La importancia de este rescate es enorme, ya que todos los estudios del siglo XVI hacen referencia a los grandes conventos, a los que tienen una decoración maravillosa o una estructura maravillosa y poco hemos atendido estas capillas de visita en las que también había una población indígena numerosa que requería la presencia de los frailes que después fue transformándose pero aún no sabemos cuál era la jerarquía de estas capillas, justo por ello este trabajo es muy importante. Estas capillas tienen la misma importancia que una cabecera de doctrina, todo es patrimonio y todo formó parte de la integración del indígena a un nuevo sistema social”, explicó Ledezma.
Hasta el momento, en un proyecto que duró tres meses, los investigadores pudieron limpiar y acondicionar la capilla, descubrir elementos que les permitirán sacar conclusiones posteriores, hallar y estudiar tepalcates y materiales prehispánicos que serán sometidos a un riguroso análisis. Estos materiales entran a la ceramoteca del Centro INAH Morelos, donde son lavados, marcados y clasificados.
Para el próximo año se busca conseguir recursos económicos, aproximadamente 60 mil pesos, que permitan la urgente consolidación del sitio, pues de no hacerse esta labor, se corre el riesgo de que los avances se pierdan al llegar la época de lluvias, sobre todo en los muros prehispánicos recién descubiertos. Por otro lado, se requieren recursos para otros tres meses de trabajo que serán empleados en hacer pozos de excavación que ayudarán a determinar exactamente el origen de la zona habitacional prehispánica, según informó en entrevista la arqueóloga Giselle Canto.
Explicó la experta que aunque los hallazgos permiten por el momento ubicar este hallazgo en el periodo post clásico, también hay elementos del epiclásico, por lo que se puede hablar de una ocupación constante durante varios periodos de la historia. “Tenemos casi la certeza de que hay más estructuras debajo tan solo porque comparamos las alturas y porque conocemos la manera tradicional de construir de los prehispánicos. Por ello, una vez que esto se consolide, como de todos modos los pisos ya han sido saqueados, haremos unos cuantos pozos en los cuartos para ver qué encontramos y tener mayores datos”, expresó Canto.

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