miércoles, diciembre 08, 2004

Inicia PGR nueva indagatoria contra el Jojutlense Jorge Carrillo Olea



Para la Procuraduría General de la República (PGR), el ex gobernador de Morelos, Jorge Carrillo Olea, sí protegió al narcotráfico en todo el territorio nacional (México) y de acuerdo a las nuevas pruebas y testimonios "claros y contundentes" contra el general, podría acusársele de brindar protección a Amado Carrillo Fuentes, el extinto jefe del Cártel de Juárez, y a sus más cercanos colaboradores, como su hermano Vicente, alias El Coronel, y Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”, es el mismo expediente que la Procuraduría de Justicia Militar entregó a la PGR y por el que fueron aprehendidos los generales Arturo Acosta Chaparro y Francisco Quirós Hermosillo.

La Procuraduría General de la República (PGR) inició un nuevo expediente contra el ex gobernador de Morelos, Jorge Carrillo Olea, por sus presuntos vínculos con el narcotráfico. Y "esta vez sí hay pruebas para acusarlo", aseveraron dos fuentes cercanas a las indagatorias.

Los funcionarios de primer nivel consultados confirmaron, por separado, que existen testimonios "claros y contundentes" de que el general retirado brindó protección a Amado Carrillo Fuentes, el extinto jefe del cártel de Juárez, y a sus más cercanos colaboradores, como Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”, y Vicente Carrillo Fuentes, alias “El Coronel”.

Desde hace unos tres años, el nombre de Carrillo Olea ha aparecido en distintas declaraciones rendidas ante la PGR y nunca se le ha acusado penalmente. Pero ahora las fuentes sostienen que existen nuevas pruebas que fortalecen las afirmaciones hechas anteriormente y que permitirán, en corto tiempo, iniciar acusaciones penales.

En la misma averiguación previa aparecen los nombres de unas 20 personas más, entre elementos castrenses jubilados que tuvieron alguna responsabilidad como civiles cuando habrían cometido los delitos, y funcionarios federales y estatales dedicados a la seguridad y procuración de justicia, entre otros.

Se trata del expediente que la Procuraduría de Justicia Militar entregó hace unos días a la PGR y en el que fueron vinculados con el cártel de Juárez los generales, recién detenidos, Arturo Acosta Chaparro y Francisco Quiroz Hermosillo.

En cuanto a la lista de militares que investigan las autoridades castrenses, según las mismas fuentes, la atención se ha centrado en dos ex secretarios de la Defensa Nacional, que ya murieron, y en generales tales como Leandro Rosado Ferrer y Jesús Beltrán Guerra.

Las fuentes consultadas insisten en que si bien existen indicios contra algunos de esos militares, también es cierto que esa información se tenía hace dos años y sólo se perfeccionó con algunos datos más durante 1999.

La colaboración de los militares, dijo una de las fuentes, obedece a los conflictos del Ejército. "Hubo quienes candidatearon como secretario de la Defensa al general Godínez, después las detenciones y sospechas de militares involucrados en el narcotráfico justamente se concentran en las personas cercanas a él, esperamos que sólo sea coincidencia y presenciemos otras capturas que no tengan que ver con asuntos internos, con reestructuración de grupos".

Aunque varios de los implicados en el expediente heredado a la PGR son figuras castrenses, éstas habrían establecido sus vínculos con Amado Carrillo cuando ejercieron alguna función como civiles, por ello las pruebas en su contra fueron entregadas a la Unidad Especializada contra la Delincuencia Organizada.



Visitas y abrazos



Desde hace varios años el nombre de Carrillo Olea ha sido vinculado con el narcotráfico. Las autoridades habían dicho que no tenían pruebas en su contra y el ex gobernador morelense lo ha negado en todo momento.

En 1997 la PGR contaba con un expediente de unos cinco tomos en el que varios testigos mencionaban el nombre del general en retiro, pero poco se pudo avanzar, pues los responsables de la PGR y de Gobernación exigían pruebas más concretas y confirmadas.

Por ejemplo, hace tres años, el testigo protegido Tomás Colsá -asesinado hace un tiempo- refirió que en 1994 "cuando el declarante salía rumbo hacia el aeropuerto, se pudo percatar que en esa ocasión el gobernador del estado de Morelos, Jorge Carrillo Olea, iba llegando por la puerta principal, a bordo de un Marquís color negro, modelo reciente, acompañado de cuatro patrullas del estado, para posteriormente bajarse de su vehículo y darle un saludo afectuoso con un abrazo al narcotraficante Amado Carrillo Fuentes, indicándole éste al declarante que se retirara inmediatamente, aclarando el emitente que el ex gobernador citado llegó directamente al rancho de Amado Carrillo denominado Hacienda “La Luz" ubicada en Tetecala.

Tres testigos más también se refirieron a la relación del ex gobernador con Amado Carrillo. Pero fue hasta casi dos años después, al revisar la información obtenida en cateos e interrogar a dos nuevos testigos, cuando se obtuvieron pruebas más claras, según los funcionarios consultados.

Ahora suman seis tomos las investigaciones contra Carrillo Olea. En esta nueva etapa de las pesquisas, a partir de las declaraciones de los nuevos testigos protegidos, de quienes no se quieren revelar los nombres, se incluyen más detalles sobre la supuesta relación entre el entonces gobernador y El Señor de los Cielos, información que se busca robustecer con la propia declaración del ex gobernador, de otros posibles involucrados y con investigaciones de la Policía Judicial Federal. Estos mismos testimonios sirvieron para acusar a los generales Acosta Chaparro y Quirós Hermosillo.

Los nombres de estos dos nuevos testigos protegidos de la PGR y que por su seguridad se encuentran en territorio estadounidense, mencionan más de cinco reuniones entre Carrillo Olea y miembros del cártel de Juárez.

En una de las declaraciones se precisa que siendo gobernador, Carrillo Olea llegó a la Hacienda de la Luz y al encontrarse se abrazaron "como si fueran viejos conocidos".

Durante las más de dos horas que duró la reunión platicaron de varios temas, la mayoría informales, siempre se vieron alegres y bromeando, según señala ese testigo.

Carrillo Olea llegó acompañado de agentes de seguridad del estado, quienes siempre esperaban afuera y, por lo que se enteraron los declarantes, era personal de toda su confianza.

La presencia del gobernador en la hacienda La Luz también la reporta el segundo testigo, quien sostiene que Carrillo Olea siempre era invitado a las más importantes fiestas que organizaba El Señor de los Cielos en el lugar.

En las reuniones llegaban a brindar con coñac, tequila y cerveza, "lo que pidieran los invitados". El gobernador, se señala en los informes de la PGR, podía permanecer una hora o hasta tres, dependiendo de su agenda.

Pero también asistía cuando Amado Carrillo se lo pedía para que platicaran sobre algunos temas de su seguridad, la situación política del país y algunos planes del cártel.

En todas esas reuniones, según relatan, Amado Carrillo prefería que éstas se llevaran a cabo con la mayor privacidad posible, si acaso sólo llegaron a estar presentes su personal de seguridad, su hermano Vicente o El Azul.

Los dos testigos, quienes supuestamente pertenecían al círculo de confianza de Amado Carrillo, dejan entrever que el entonces gobernador morelense cobraban miles de dólares por la protección que brindaba a los jefes de la organización. Nunca mencionan cifras.

En ocasiones, añade, El Señor de los Cielos decía que tenía "amigos muy poderosos en la política" a quienes les había hechos varios favores; casi nunca, precisa, mencionaba los nombres de esas personas, pero alguna vez dijo que uno de sus amigos era el gobernador morelense.

Entre los que integraban el cártel se decía que una de las condiciones que Carrillo Olea le había impuesto al jefe del cártel de Juárez era que "no ocasionaran problemas", es decir, precisa uno de los testigos, que en Morelos no hubiera enfrentamientos, ajustes de cuentas o venta de droga.

Esto lo aceptó Amado Carrillo porque la entidad, explica uno de los investigadores, se convirtió en el lugar de descanso de esa organización, por lo que nunca pretendieron llamar la atención de más autoridades.

Según las mismas pesquisas de la PGR, el cártel de Juárez utilizó el territorio morelense entre 1990 y 1996, lapso en el que no fueron molestados por las autoridades y, al contrario, las corporaciones policíacas le brindaron protección. Todavía falta establecer, dicen las fuentes, qué tiempo sostuvieron vínculos de amistad el ex gobernador y El Señor de los Cielos.

"Morelos sirvió, como otros estados, como refugio de Amado Carrillo, de su familia y sus más cercanos colaboradores, era un lugar seguro en el que podían vivir y transitar sin problemas", añade el funcionario.

Y es que en esa entidad, el jefe del cártel de Juárez tenía más de cinco propiedades que visitaba por lo menos cuatro veces al año en compañía de su esposa e hijos; vacacionaban una a dos semanas. Además de la hacienda de la Luz, ubicada en Tetecala, Morelos, en importancia había otra casa principal, llamada La Casa de Piedra, en Cuernavaca.

Es justamente la hacienda La Luz la que se distingue por su gran terreno, los lujos que en ella había y porque siempre estaba llena de invitados o celebraban fiestas muy seguido.

La protección que Carrillo Olea habría brindado al Señor de los Cielos sería que el aparato de seguridad del estado tendría órdenes precisas de no molestarlo, el de "apoyarlo" con efectivos policíacos para protegerlo a su salida o llegada, y avisarle con tiempo si habría algún operativo federal en su contra para que pudiera huir.

El equipo de seguridad de Amado Carrillo era muy grande, algunos testigos mencionan a 50 personas, de todas formas pasaba inadvertido para todos y nadie lo detenía, pues también agentes federales lo custodiaban.

Los investigadores reconocen que no tienen fotografías de Carrillo Olea con el jefe del cártel, pero sí cuentan ahora con por lo menos siete testigos protegidos que aseguran haber presenciado una o varias ocasiones las reuniones entre ambas personas.

"Sólo necesitamos confirmar algunas cosas, confrontar algunos hechos y recibir los reportes de policía. Si se confirma todo lo que los testigos han dicho, estaremos frente a una detención importante", comentó una de las fuentes.



El delegado Brunt



La protección de la que gozaba El Señor de los Cielos en Morelos era en todos los niveles, los cuerpos de seguridad lo aprovechaban.

Por ejemplo, el ex policía judicial federal José Luis Antú Martínez relató que en 1993, el entonces delegado de la PGR en Morelos, Horacio Brunt Acosta, frecuentaba a Amado Carrillo y El Azul.

"En varias ocasiones el declarante recibió instrucciones de no molestar a Amado Carrillo Fuentes y a su gente, los cuales viajaban en un carro deportivo amarillo y los de escolta traían un Mercedes gris y que sabía que Amado Carrillo Fuentes vivía en ocasiones en sus casas de Cuernavaca y en otras estaba en la hacienda La Luz, en Tetecala, Morelos", explicó el testigo protegido.

Antú Martínez comentó que aproximadamente a mediados de mayo de ese año vio que Brunt Acosta acudió a las oficinas del director de la Policía Judicial del estado, el mayor Juventino Sánchez Gaytán, "a quien le pidió credenciales para la gente de Amado Carrillo para que tuvieran con qué ampararse por las armas que portaban". Como agradecimiento, Brunt le entregó 40 mil dólares.

Incluso el mayor Juventino Sánchez Gaytan, tuvo que dejar la dirección de la PJE, luego de que tres sus más cercanos colabores intentaron detener y extorsionar al peligroso secuestrador Miguel Angel Vivas Urzua “La Víbora”, en la ciudad de Cuautla, quien junto con sus cómplices emboscaron y masacraron a los comandantes Manuel Sambrano quien fungía como subdirector de la Judicial, Miguel Espinoza de Benito quien era jefe de asuntos internos y Manuel Sánchez (sobrino del ex jefe Juventino)y mismo que se desempeñaba como jefe del grupo anti-secuestros de la PJ en Morelos, desde entonces Sánchez Gaytan, no ha vuelto a pisar el territorio morelense.

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